AMLO, LA 4ª TRANSFORMACIÓN Y LAS RELACIONES INTERNACIONALES

 

Lo que se abre es la posibilidad real de un cambio de régimen si se hace lo que señaló: independencia del legislativo, del judicial y combate a la corrupción, impunidad y prepotencia”. Lorenzo Meyer

 

Andrés Manuel López Obrador nos ha quedado a deber; esa es la impresión que muchos tenemos en México y en el mundo. Fue tan avasallador su triunfo electoral, que nos llenamos de optimismo al imaginar que ahora sí las cosas cambiarían de fondo en nuestro país, sin que hasta el momento se vean avances claros en esa dirección.

En lo que va de su mandato, la violencia se ha incrementado, al igual que la migración y la desaceleración de la economía nacional. Los indicadores macroeconómicos y las estadísticas revelan que estamos en condiciones de vulnerabilidad y que no basta con repetir hasta el cansancio, que se está terminando con la corrupción y que es probable que transitemos, en términos del manejo de las finanzas públicas, de la “austeridad republicana” a la “pobreza franciscana”.

La muy seductora propuesta de que en México se inició la “cuarta transformación” (derivada de la continuidad de momentos trascendentes de nuestro país, en los que se intenta equiparar el ascenso de AMLO al poder, con la importancia de la Independencia 1810 – 1821; La Reforma 1858 – 1861; La Revolución 1910 – 1917), atrajo la atención de todo el mundo, pues se proyectaba un cambio de “gran calado” en todas las esferas públicas y privadas. Suponíamos iniciaba una transformación política con repercusiones económicas, sociales, ideológicas, culturales y científico – tecnológicas. Es deseable que ocurran dichas transformaciones, pues son vitales para salir de la profunda crisis en la que nos encontramos.

Hay momentos en que las intervenciones públicas de Andrés Manuel, son tan reiterativas en la identificación de los enemigos a vencer, que cansan; son de un claro perfil demagógico y mantienen el viejo estilo discursivo de sus campañas para ganar la presidencia. Bien valdría la pena que le recordemos que ya es titular del Poder Ejecutivo y que debe de actuar, más que estar combatiendo ideológicamente al “equipo fifí”, o de reiterar las maldades y perjuicios ocasionados por la “mafia del poder”; es hora de pensar por el bien de todos los mexicanos y decidir en consecuencia; de establecer alianzas con los sectores que tienen las capacidades para impulsar cambios de fondo y de construir y avanzar.

Es muy importante mencionar que no dudo del potencial que tiene el actual régimen para impulsar cambios a fondo; pero estos de ninguna forma dependen sólo de la buena voluntad o de la honestidad de Andrés Manuel, depende de que se estructure un equipo gubernamental sólido; sin “caudillos libertarios” agresivos y retadores al estilo de Fernández Noroña; sin resucitar a figuras políticas nefastas como Elba Esther Gordillo; sin permitir la continuidad de vividores de la política como Salgado Macedonio; sin cancelar la esencia de las licitaciones públicas para la celebración de contratos del Gobierno Federal, pues no basta con la marginación de “Odebrecht” para participar en los concursos abiertos en México; sin cancelar los legítimos derechos de los sectores que no respaldaron en su momento al actual presidente; sin fomentar el “capitalismo de compadres” en el que México se ubica en el 7° sitio, según el “Crony – Capitalism Índex”.

En torno a esto último, Arturo Damm nos plantea:

“… En México el capitalismo no ha pasado de ser capitalismo de compadres (crony- capitalism), que consiste en el contubernio entre el poder político y los intereses de ciertos grupos empresariales, los que tienen acceso a ese poder, componenda que se traduce en privilegios para dichos grupos empresariales, que se traducen, al final de cuentas, en una menor competencia, y por ello en mayores precios, en deterioro del bienestar de los consumidores. El capitalismo de compadres tiene más de compadrazgo que de capitalismo. Es mercantilismo, puro y duro, que vela por los intereses (ojo: intereses) de los empresarios, no por los derechos (ojo: derechos) de los consumidores”.

Es muy revelador que, en realidad la llamada 4ª transformación, no representa, al momento, un cambio en la dirección de la nación, sino que se mantiene una inquietante continuidad en las viejas prácticas económicas, políticas e incluso ciudadanas. Lo anterior, hasta cierto punto tiene lógica, pues el cambio en la presidencia de México no representa en automático, un cambio en todo el país; es necesario que los procesos transcurran y eso se lleva tiempo. De igual forma, es necesario reconocer que hacen falta “cuadros políticos” de jerarquía y con visión estratégica, que tengan conocimientos técnicos y experiencia; que cuenten con la capacidad física e intelectual “para entrarle al toro” y no se convierta el gabinete presidencial en una “gerontocracia” al estilo de comité central del PCUS de la antigua Unión Soviética de la guerra fría. Es notorio que se postula un cambio en la propuesta de cómo hacer política, pero se mantienen intactas las formas de ejecutarla, cercanas al más viejo estilo del autoritarismo caudillista y de mantener las prácticas de “culto a la personalidad” tan presentes en la etapa estalinista.

Ahora bien, la 4ª transformación no sólo depende de las variables internas, está en función de la compleja dinámica de las Relaciones Internacionales y, por lo que hoy día sucede en el mundo, su peso específico lo podemos considerar como determinante.

Abraham Nuncio, director del Centro de Estudios Parlamentarios de la Universidad Autónoma de Nuevo León, plantea lo siguiente:

“… En seis años se puede avanzar un poco, pero desde el punto de vista de los intereses internacionales que gravitan sobre México, pues esa cuarta transformación, si se atiene a lo que son las directrices internacionales, sobre todo en materia de economía, quedaría un tanto lejos a la conclusión del próximo sexenio“.

Es decir, el mandato de AMLO será insuficiente para concretar la 4ª transformación. Y no por ser inviable, sino porque los procesos de trascendencia mundial tienen su lógica y sus tiempos. Dichos procesos además de ser complejos, son muchos y se manifiestan de forma heterogénea y desigual. Fenómenos como el de la migración centroamericana y caribeña que intenta cruzar el territorio nacional para llegar a los EEUU y que ha sido motivo de crispación en el sureste del país, pone de manifiesto, tanto la complejidad de la problemática como la incapacidad de grupo gobernante de enfrentar con éxito el creciente flujo de migrantes y el aumento de las presiones de Donald Trump para que México sea menos tolerante en el tráfico de indocumentados que utópicamente buscan resolver sus carencias con el asilo en el vecino del norte o por lo menos (o “ya de perdida”) quedarse en México.

Otros de los factores internacionales de impacto relevante, incluyen la contracción de la economía global; la reducción en el flujo de la inversión extranjera hacia las economías en desarrollo; la inestabilidad bursátil; la radicalización de las posiciones “conservadoras” y “progresistas” en América Latina y Europa; la crisis democrática venezolana y el aumento de la pobreza aunada a la fragilidad de las instituciones de bienestar social en el plano mundial.

Ante este panorama, México necesita consolidarse internamente para mejorar su presencia en las Relaciones Internacionales; resolver las carencias económicas apuntalando los proyectos productivos y la generación de empleos. Atraer la llegada de capitales extranjeros y mover la economía; no basta con programas asistencialistas; es vital construir bases financieras sólidas, surgidas del trabajo ordenado, bien planeado e incluyente y que logre deshacerse de prácticas viciadas que deriven en el fortalecimiento de los grupos privilegiados de siempre.

Es necesario que como ciudadanos aportemos ideas y acciones que transformen las condiciones materiales de la sociedad y esa tarea es ardua, sin pausas y acompañado de un correcto diagnóstico de lo que está sucediendo en el mundo, para que México se inserte con éxito en la dinámica actual de las Relaciones Internacionales.

 

Fuentes Consultadas:
Fuentes, Y. (2018). AMLO presidente: ¿Qué la “Cuarta Transformación” que propone Andrés Manuel López Obrador para México? BBC News Mundo, https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-45712329.El País
Damm, A. (2017). Capitalismo de Compadres. Mayo 1, 2019, de Guillermo Barba Sitio web: https://www.guillermobarba.com/capitalismo-de-compadres-2/
The Economist. (2014). Planet Plutocrat. Mayo 1, 2019, de The Economist International Sitio web: https://www.economist.com/international/2014/03/15/planet-plutocrat.

 

Torre de Babel

por Gerardo Martínez Vara

Cuenta con estudios de Licenciatura, Maestría y Doctorado en Relaciones...