ANTECEDENTES Y PERSPECTIVAS DE LAS REFORMAS ESTRUCTURALES

 

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I.   ANTECEDENTES

Al inicio del Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, nuestro país enfrentaba diversos problemas que debían resolverse.

Desde el punto de vista económico, se trataba de revertir el lento crecimiento de la economía que, con altibajos, venía situándose por debajo de los requerimientos del país en materia de creación de empleo, construcción de infraestructuras y satisfacción de necesidades básicas de la población.

De acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL), alrededor del 45.5% (53.3 millones de personas) se encontraban todavía por debajo de los umbrales de pobreza.  En 2012 en México, el número de personas en situación de pobreza extrema alcanzó la cifra de 11,5 millones equivalente al 9,8% de la población.

Desde el punto de vista político, el país se encontraba en una de las peores crisis de seguridad de los últimos 50 años. La lucha contra el crimen organizado había generado un enfrentamiento entre carteles de la droga que produjo alrededor de 122.000 muertos entre 2007 y 2012.  Las labores de las instituciones encargadas de combatir a los narcotraficantes encontraban serios obstáculos ante el riesgo, siempre presente, de ser infiltradas por los grandes recursos financieros de las organizaciones criminales asociadas al rentable negocio del narcotráfico. Los medios de comunicación internacionales dieron seguimiento detallado a la situación anterior. La imagen de México en el mundo se deterioró hasta una de sus cotas más bajas.  Este contexto se enfrentó de diversas maneras por el Gobierno que entraba.

“Las reformas estructurales” se originaron derivado de la parálisis legislativa del período 2000-2012 para generar cambios que permitieran el funcionamiento de la gobernabilidad institucional y un mejoramiento de la economía mexicana.  Los acuerdos generados entre diversas fuerzas políticas así como la legitimidad del nuevo Gobierno permitieron el nacimiento del “Pacto por México”, que incluyó a las principales fuerzas políticas de México,  el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) a efecto de generar reformas legales para resolver la problemática nacional.  “El Pacto por México” es el acuerdo político más relevante que se ha realizado en décadas en nuestro país.

“Las Reformas Estructurales” promovidas por el Presidente Enrique Peña Nieto fueron  consensuadas en el marco del “Pacto por México”. Entre estas importantes Reformas, me permito destacar las que considero, a mi juicio, con mayor relevancia como la referente a las telecomunicaciones, que busca romper el monopolio ejercido por dos grandes gigantes como Televisa y Telmex; la reforma política electoral; la reforma educativa, enfocada a mejorar la preparación de los docentes y limitar el control de los sindicatos sobre la educación; la reforma fiscal, que  buscó incrementar la recaudación, y la reforma energética que enfrentó múltiples resistencias y paradigmas, pero que además busca la apertura del sector energético mexicano a la iniciativa privada nacional y extranjera, después de tener un monopolio del Estado durante los últimos 79 años.

Durante los años 2012 a 2015, México se colocó en un momento excepcional a nivel internacional.   El potencial de las reformas se vio fortalecido por la decisión gubernamental de llevar a cabo grandes obras de infraestructura como el aeropuerto de la ciudad de México, el tren rápido a Querétaro, la red de gasoductos para transportar gas natural desde la frontera con Estados Unidos hasta el centro del país y la construcción de puertos. Numerosas delegaciones de empresarios, grandes y pequeños, iniciaron visitas a México llenos de expectativas; el Presidente y miembros de su gabinete emprendieron giras alrededor del mundo para promover las oportunidades del “México que se atrevió a cambiar”.

II.   CIRCUNSTANCIAS DEL PERÍODO 2014-2017

El entusiasmo inicial por el potencial de las “reformas estructurales” no ocultó vulnerabilidades estructurales que se tienen en nuestro país, desde hace varias décadas tales como la fragilidad del Estado de Derecho, la corrupción y la vulnerabilidad de la economía mexicana. La fragilidad del Estado de Derecho genero deficiencias en la procuración e impartición de justicia en casos significativos durante el período 2014-2017. Durante este período se generaron también algunos casos de corrupción que llamaron la atención de la opinión pública nacional y no se tuvo un adecuado control de daños.   De igual forma la reducción internacional de los precios del petróleo y  la lenta recuperación de la economía de los Estados Unidos de Norteamérica y sus efectos negativos sobre las exportaciones mexicanas, generaron un fuerte obstáculo para la implementación plena de las reformas estructurales y su malestar por buena parte de los mexicanos.

A pesar de los esfuerzos realizados por el Gobierno actual, las circunstancias ocurridas durante el período 2014-2017, afectaron la implementación de las “Reformas Estructurales” y han sido severamente cuestionadas por partidos políticos de oposición y la sociedad mexicana.

III.   PERSPECTIVAS Y FUTURO DE LAS REFORMAS ESTRUCTURALES

Más allá del proceso electoral de 2018, el dato sobresaliente en la actualidad es el descontento de la ciudadanía contra el Gobierno.   La popularidad del Gobierno es muy baja según las encuestas y  México ha pasado de ser un país que “se atrevió a cambiar” a un país dividido e insatisfecho que “busca un cambio”.  

Asimismo, los recientes fenómenos electorales ocurridos en el mundo durante los últimos 3 años como el “Brexit” en Reino Unido, la elección del Presidente Macron en Francia y la elección del Presidente Donald Trump en los Estados Unidos, han cambiado el contexto internacional y proyecta cambios económicos y sociales en el escenario internacional.

Con el inicio de la administración del Presidente Donald Trump en los Estados Unidos, la relación México-Estados Unidos a nivel gubernamental no refleja la intensidad de los lazos existentes entre los dos países; no se advierte voluntad, por ninguna de las dos partes, de darle prioridad y trazar una hoja de ruta para llegar a objetivos previamente acordados.  El Tratado de Libre Comercio de Norteamérica TLCAN tiene riesgo de terminar en 2018 y la colaboración anterior que existía entre los dos países ha cambiado.

¿QUÉ SE ESPERA DE LAS REFORMAS ESTRUCTURALES EN EL FUTURO DE MÉXICO?

Las reformas estructurales  pueden tener potencialmente un impacto significativo sobre el crecimiento económico en México. Para la OCDE  “la intensidad de las reformas estructurales de México ha sido impresionante, por lo que se ha convertido en uno de los países más activos en términos de reformas de la OCDE; sin embargo, las reformas estructurales tomarán tiempo para reflejarse en beneficios”.

La OCDE (2018)  estima que el crecimiento del PIB potencial sea alrededor de 3,5% por ciento anual (el escenario base sin reformas arrojaría entre 2 y 3% de crecimiento), suponiendo un impacto moderado de las reformas. Un escenario optimista sugiere que podría ser factible un crecimiento del 4%.

Según la OCDE, este efecto podría ser aún mayor si se completan las reformas institucionales pendientes, como las reformas al Estado de Derecho y el Sistema Nacional Anti Corrupción.

Las reformas estructurales no han tenido popularidad entre la población pero son necesarias para fortalecer la gobernabilidad y economía de nuestro país.  Sus efectos y beneficios  los veremos en los siguientes años.  La perspectiva de las reformas estructurales en la actualidad es incierta pero su aplicación es recomendada por varios organismos internacionales y expertos para que nuestro país logre un mayor bienestar, prosperidad y progreso.

Retaguardia Legislativa

por José Enrique Vallarta Rodríguez

Obtuvo el grado de Doctor en Derecho por la UNAM. ...