COMENTARIOS A LA DESPENALIZACIÓN
DE LAS DROGAS EN MÉXICO

I. ANTECEDENTES

En la etapa prehispánica de nuestro país, los pueblos indígenas existentes utilizaban diferentes drogas con fines médicos, recreativos y espirituales, es decir, como herramientas para el acercamiento con sus dioses. Las sustancias utilizadas eran el peyote o híkuri, hongos y la hoja de coca.

El uso de drogas a lo largo de la historia de México no fue tan relevante sino hasta la etapa posrevolucionaria, es aquí en donde “México se une a favor de las normas prohibicionistas que recorrían los Estados Unidos. Sustancias como la marihuana o la amapola, anteriormente disponibles en cualquier botica, pasan a convertirse en un problema social”[1]. El entonces presidente Plutarco Elías Calles, expide un decreto jurídico sobre la regularización de las drogas, y con esto prohíbe el cultivo de la marihuana. En 1931 se publicó un nuevo código penal y en su artículo 194, se observaba la denominación para los delitos relacionados con drogas como delitos contra la salud. En el sexenio de Lázaro Cárdenas se inició la lucha contra las drogas a través de un programa que buscaba coordinar, prevenir, investigar y perseguir a los traficantes de sustancias. Años después con los hechos históricos y sociales de las décadas de los 60’s, 70’s, 80’s, y 90’s, se empiezan a marcar nuevas tendencias de consumo relacionadas con la rebeldía juvenil. La marihuana y otro tipo de drogas empiezan a jugar un papel importante en la cultura, no solo de México y América Latina, sino de todo el mundo[2].

Con el surgimiento del consumo masivo de las drogas, surgen también grupos de delincuencia organizada que se encargan de manufacturar y vender estas sustancias ilegales, generando y ofreciendo ingresos monetarios superiores al de cualquier otro empleo. El negocio de las drogas resulta ser altamente rentable. En México, hay un estimado de 40,000 millones de dólares en ganancias solo en el mercado nacional, desde entonces y hasta la fecha, todos se pelean este mercado de forma sangrienta y violenta[3].

Hacia el año 2006, el presidente Felipe Calderón inicia una guerra abierta en contra del narcotráfico, lo que genera un incremento de la violencia, desarticulación social y política en el país. La estrategia de lucha contra las drogas propuesta en el 2006 tuvo pocos resultados y altos costos sociales ya que arrojó miles de familias destruidas y el fortalecimiento de los carteles de las drogas en México. Este esquema prohibicionista y reactivo perduró durante la administración del presidente Enrique Peña generando mayor corrupción y complicidad entre las autoridades policiales de los 3 niveles de Gobierno y los grupos de narcotraficantes.

Con el triunfo electoral del presidente Andrés Manuel López Obrador el pasado 1 de julio de 2018, se ha iniciado un debate para la inclusión de nuevos esquemas y paradigmas para el combate a la corrupción y el narcotráfico, logrando un cambio de enfoque utilizando diferentes medios y métodos ante la ineficiencia y falta de resultados de las posturas conservadores y prohibicionistas.

II. LEGISLACIÓN EXISTENTE PARA LAS DROGAS EN MÉXICO

La legislación de las drogas en México está establecida en la Ley General de Salud y recientemente se han realizado cambios. Las penas se aumentaron para los casos de producción, transporte, tráfico, comercio y suministro: ahora la pena mínima es de 10 años y la máxima de 25 años en prisión.

La Ley de Narcomenudeo entro en vigor en 2009, en ella se establece que se pueden transportar cantidades pequeñas de estupefacientes: 5 gramos de cannabis, 2 gramos de opio, medio gramo de cocaína, 50 miligramos de heroína o 40 miligramos de metanfetamina.   Los usuarios que padezcan drogadicción serán sometidos a tratamientos después de 3 arrestos.

En 2017, la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que el uso recreativo de la mariguana encuentra cobertura en el derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad y que su prohibición resultaba inconstitucional. La importancia de esta resolución estriba en que introduce los derechos humanos de la persona, un elemento que hasta ahora había estado ausente en la discusión pública sobre la política del Estado mexicano con respecto al tema del uso de drogas. La conclusión es que la política prohibicionista sobre el consumo de la mariguana vulnera el derecho a decidir si se desea consumir una sustancia que evidentemente causa daño físico. El argumento medular es relativamente simple. En principio, toda persona debe tener la libertad de tener cualquier conducta mientras no dañe a terceros.

A la fecha se han presentado diversas iniciativas sobre la legalización de la mariguana, algunas de estas son:

  1. Aprobar la legalización de la mariguana regulando su producción, distribución, venta y consumo, así como la formulación de una estrategia para combatir la adicción.
  2. Se permite el cultivo de la mariguana en pequeñas cantidades (hasta 5 plantas).
  3. Contar con espacios seguros, lugares donde realizar exámenes médicos y suficiente información respecto de los riesgos de consumo.
  4. Separar el mercado del cannabis de los otros mercados ilícitos.

 III. NUEVO ENFOQUE AL PROBLEMA DE DROGAS EN MÉXICO

Para el Dr. Juan Ramón de la Fuente, ex Secretario de Salud del Gobierno Federal y actualmente Embajador de México ante la Organización de Naciones Unidas, “México tiene la experiencia más costosa del mundo, en término de vidas humanas perdidas, como resultado de la absurda guerra contra las drogas.  El mundo se estremece cuando conoce las cifras de muertos y desaparecidos en nuestro país durante los últimos años. No hay evidencia más contundente y cruenta del fracaso de las políticas punitivas”[4].

A través del Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024 se han promovido nuevos esquemas para combatir la delincuencia generada por el narcotráfico, así como nuevos enfoques con relación a las drogas.  

Como se ha anotado en los párrafos anteriores, las políticas punitivas y restrictivas no han dado buenos resultados. Se requiere entonces generar un debate nacional, es fundamental conocer la opinión de la población, expertos, tomadores de decisión al respecto. En este sentido, la despenalización del consumo de mariguana debe partir de todo un proceso de sensibilización, información y consenso. La aplicación y el seguimiento de un debate deben gestarse en y con la sociedad, no sólo a partir del interés y la necesidad de los consumidores o ciertos grupos, sino también desde el sector de la población que no consume.

Los mexicanos merecemos vivir plenamente, en paz y con mejores oportunidades para nuestro desarrollo. El debate sobre la despenalización de las drogas en nuestro país no debe verse como un tabú sino como una oportunidad para mejorar nuestras circunstancias, condiciones de vida y entorno.

 

[1] Gamboa, Carlos. “La legislación del consumo, producción y comercialización de las drogas, elementos para el debate en México”, México 2013, Dirección general de servicios de documentación, información y análisis, pág.11.
[2] Gamboa, Carlos. “La legislación del consumo, producción y comercialización de las drogas, elementos para el debate en México”, Op. Cit. México 2013, pág.13.
[3] Sandoval, Raúl. Políticas internacionales sobre la guerra contra las drogas. Colombia 2012, Ediciones nueva jurídica.Pág.23.
[4] De la Fuente, Juan Ramon.   Artículo “Las drogas en México y en el Mundo” Edit. El Universal, 25 de marzo de 2019, Ciudad de México, p. 1.

Retaguardia Legislativa

por José Enrique Vallarta Rodríguez

Obtuvo el grado de Doctor en Derecho por la UNAM. ...