DEBATE ENTRE ANDRÉS LÓPEZ Y HERNÁN CORTES

“Nada se parece más al pensamiento mítico que la ideología política.”
Claude Lévi-Strauss

El escenario está puesto. La sede: el gran fuerte de San Juan de Ulúa, donde en 1519 desembarcara aquel hidalgo llamado Hernán Cortes, artífice de todas las desgracias de los mexicanos y de la imposibilidad de que la 4T logre sus fines.

El Señor Cortés espera paciente el arribo de su interlocutor que viene en un vuelo retrasado, comercial y económico. Por fin lo vislumbra arribando apresurado y con muchas dudas, muchas carencias argumentativas pero seguro de sus dichos y ocurrencias.

Señor Cortés buenos días, disculpe la tardanza, pero el avión llegó un poco retrasado, la gente se aglutinó para saludarme, para pedirme que le cuestionara diversas cosas y que le reclame otras tantas.

          Adelante Señor, soy todo oídos.

Hay cosas que no me explico. Hoy mi pueblo sigue estancado por los robos que usted y sus conquistadores hicieron en mi país. México sigue en el atraso, usted nos trajo enfermedades, corrupción y malas prácticas.

Mire Don Andrés, dicen que gobernar significa transformar hábitos. Desde su particular forma de gobernar solo veo la incesante necesidad de imponerse contra los dogmas históricos ridículos que lo atan al pasado. El mexicano es poco colaborador, personalista, egoísta y no tiene, en absoluto, la capacidad de entendimiento que yo tengo a casi 500 años de desaparecido. Usted me revive a cada rato queriéndome culpar de su alarmante incapacidad para gobernar una partecita muy pequeña de todo el dominio que nosotros, los españoles, les dejamos.

Usted nos invadió, nos asesinó y creó un pueblo de ladrones, de vividores y corruptos.

          ¿A quiénes invadí?

Al pueblo de México

Mire Señor López, La Nueva España y después México no existían. Durante todo ese periodo (conquista), yo solo fui recogiendo poder entre las tropas españolas y los indios que se habían sumado a mi mando. Además, observé y beneficié de las guerras internas que tenían las tribus para encontrar ayuda en el enemigo de sus enemigos. Yo veía mixtecos, zapotecos, tlaxcaltecas, purépechas, nahuas, toltecas, como eran humillados por los mexicas para quitarles sus mujeres y hacerlas esclavas, robar sus recursos y sus territorios ¿a ese pueblo quiere llamarle México? Porque déjeme decirle que ellos nos apoyaron ante tantos abusos, pago de tributos y vejaciones que los mexicas hacían contra ellos.

Usted trajo la corrupción y las enfermedades a este país

Deje le explico algo de historia. Los mexicas fueron un pueblo indígena que fue dominado por el Imperio Azteca. Justo en el corazón de Tenochtitlan, en el Valle de México, se desarrollaron entre persecuciones, guerras, sacrificios y ambiciones de poder. Era un pueblo bárbaro, que atacaba a sus vecinos, a los pobladores de otros territorios ¿o va a decirme que eran parte del pueblo noble y sabio?

Usted se robó el tesoro de Moctezuma.

¿A usted le consta que Moctezuma tenía un tesoro? De ser así ¿cómo lo obtuvo? Si fue lo que le quitaba a los demás pueblos ¿cómo le llamamos a esa riqueza ilícita? Y si yo se los robé, pues simplemente robé lo robado. Además, si existía tal tesoro, ¿no se supone que usted está en contra de las excentricidades del gobierno? Como que ya no le entiendo a sus cuestionamientos.

¿Usted avala que un pueblo que se aprovecha de sus armas, su superioridad militar y su fuerza, le arrebate a un pueblo débil, sus recursos, sus mujeres, sus riquezas y su dignidad?

No puedo avalar la crueldad con que nos conquistaron

Pero nosotros no llegábamos a 600 hombres, todos los demás fueron aliados locales. Además, si de crueldad se trata, yo presencié cómo cientos de miles de personas eran asesinadas en nombre de sus rituales para adorar a sus dioses y comerse después a los cadáveres, ¿a eso como se le llama? Usos y costumbres. Los sacrificios humanos en Mesoamérica son contundentes, nada de que enorgullecerse.

Pero éramos libres, éramos prósperos y sin vicios

El problema es que usted vive el hoy volteando al ayer, lo que en definitiva no lo hace nada visionario. Nunca llegará al futuro un pueblo tan obsesionado con su pasado… peor aún, con un pasado mítico. Su problema es querer encontrar una complicación de todo, su responsabilidad en el hoy y el mañana, el ayer ya no existe. Lo poco que le sigo, veo que tiene un problema ya personal con sus antecesores, pero nunca creí que usted retrocedería más de 500 años para justificar su incompetencia. Aprenda de los japoneses que hoy hacen negocios con los gringos, los australianos con los ingleses, lo alemanes con los franceses. Deje la guerra con su pasado, vea al frente.

Imagine lo glorioso que sería mi país si usted no hubiera llegado

Quizá, en este momento estaría peleándose con el calpulli y usted fuera proclamado el legítimo Huey Tlatoani AMLOpoxtli I, o simplemente Felipetl II ya lo tuviera de cena en alguna de las chozas de esta magnífica civilización antropófaga, piénselo señor. O quizá tendría otros datos de la historia.

No caeré en provocaciones señor Cortés, yo respeto su opinión, pero tengo otros datos y no hay duda de que estaríamos mejor sin ustedes en este momento.

Quizá señor, pero el pasado no existe, póngase a trabajar. Japón, USA, Francia, Alemania, Australia, etc. no viven de recuerdos ni de rencores, no hay enemigos eternos ni derrotados permanentes.

Se termina el debate, ambos personajes abandonan el fuerte y caminan con rumbo distinto, uno con una sonrisa dibujada y el otro con un rostro preocupado, ¿quién es quién? Eso, se lo dejo a usted.

Diálogos de Ultratumba

por Ulises Hernández

Asesor Parlamentario. Licenciado en Estudios Políticos y Gobierno con Maestría...