EL PERFIL DE UN ESTUDIANTE ATLETA

Existen diferentes maneras de vivir una vida universitaria, sin embargo, hay un perfil que es muy notorio en un salón de clases: el del estudiante atleta. Es el típico que llega tarde a clase porque viene saliendo de su entrenamiento y se tiene que poner al corriente en menos de 5 minutos; es aquél que, a veces, falta a clases porque tiene partido en otro estado del país. Así es, un estudiante atleta conlleva una doble responsabilidad, la del estudio y la de la práctica deportiva. Muchas veces, estos estudiantes además logran conseguir becas gracias a su talento y habilidades como atletas.

Una de las características que destaca en un estudiante atleta es la de saber organizar sus tiempos ya que, si lo comparamos con un alumno normal, éste solo tiene que preocuparse por sus clases y sus tareas. Pero qué pasa en la mente de un estudiante atleta que tiene que llegar a tiempo a sus entrenamientos, a sesiones de video, a rehabilitación, a clases, trabajos en equipo, ir al gimnasio, organizar sus comidas, bañarte para ir a clases después de entrenar, ponerse al corriente con las tareas y trabajos que no hizo porque tenía partido o juego, avisar a sus profesores con tiempo de las ausencias por torneo, hacer exámenes antes porque esa fecha está comprometida al deporte.

Algunos piensan es bastante fácil e incluso nos llegan a decir: “es que a ustedes les dan todo”. Es obvio no tienen ni idea del esfuerzo y disciplina que viene detrás. ¿Realmente nos regalan todo? Me queda claro que quienes no han practicado un deporte seriamente, no pueden ver el sacrificio que representa balancear la escuela con los entrenamientos y juegos, dejar en segundo plano la vida social y también a la novia o novio. Cuidar de las relaciones personales se vuelve un reto. Pero todo se logra encontrando el equilibrio entre mente, cuerpo y espíritu.

La resiliencia y la fortaleza mental se vuelven hábitos dentro de nuestra rutina ya que sabemos que, si un día te fue mal en el entrenamiento o en la escuela no puedes darte oportunidad de volver a perder otro día por estar pensando en ello. El deporte nos lleva a un grado de exigencia en donde no tenemos tiempo que perder. Nos adaptamos, aprendemos y crecemos. La fortaleza mental debe ser constantemente desarrollada y alimentada, luchamos por ejemplo con las emociones y sentimientos de una final perdida y el examen más importante de toda tu carrera.

Si tú cómo deportista llegas a un punto de fatiga mental o física te invito a reflexionar sobre todo el esfuerzo que te ha llevado a donde estas, a que recuerdes cuáles fueron tus motivaciones para ser un atleta, a que analices el por qué otros creyeron en tu capacidad. Y entonces, fortalezcas esa Mente de Atleta.

Mente de Atleta

por Kevin Garduño

Coach de fútbol americano y emprendedor. Licenciado en Creación y...