SUEÑO DEL PATRIARCA

 

“Hay una diferencia sencilla entre un dictador y un demócrata: si el demócrata no tiene oposición, su deber es crearla, mientras que el sueño del dictador es eliminar toda oposición” Oscar Arias

Caigo en un profundo sueño y me encuentro en una mesa redonda, donde las miradas no se me quitan de encima. Seis personas y yo compartiendo una tertulia. Al parecer yo soy el anfitrión.

Mucho gusto señores, por lo regular no acudo a este tipo de eventos, pero ya estoy sentado aquí, así que me presento: soy Manuel López

Responden uno a uno:

  • Solón, Los historiadores me llamaron “El Precursor de la Democracia   Participativa”.
  • Cardenal Richelieu, a mí me llamaron el “Padre del Estado Moderno”.
  • Pedro El Grande según los conocedores soy un “Dictador Progresista”.
  • Barón de Stein, para ellos (historiadores) soy un “detractor de la timocracia”.
  • Montesquieu, yo soy el constructor y artista de las Instituciones
  • Enrique IV, pues mi mayor mérito en la historia es ser impulsor de la tolerancia.

No me lo tomen a mal, pero a ninguno de ustedes los conozco, no sé quiénes son. ¿Alguno de ustedes trabaja para Reforma, Proceso, Washington Post o alguno de esos medios fifís?

  • Solón: No se preocupe, no se quien puso esta mesa, pero todos excepto usted sabemos para qué es. Sabíamos que llegaría algún día y lo estábamos esperando. Yo coordinaré este diálogo.

Pero en unas horas tengo que estar en mis matutinas, y no sé qué tan lejos estoy.

  • Solón: No se preocupe, va a llegar puntual, sin problemas y quizá con mayor conocimiento. Señor López, entendemos que en su nación existen pobres tan pobres que no tienen más alternativa que malbaratar su voto, y ricos tan ricos que pueden comprarlos, hasta que se estrellan con una realidad de vomitar la política y todo lo que se asemeje a ella. Y entonces, terminan apoyando regímenes tiránicos al ver que tantos años de democracia no se reflejan en su beneficio. Disculpe que se lo diga, pero sus famosas consultas públicas no son más que un artilugio para evadir su falta de responsabilidad, ya nos viéramos los atenienses el dejárselo todo al ágora, como si esto fuera algo de capricho.

Bueno, yo tengo otros datos, pero no vine a que me criticaran. Me disculpan, pero tengo que retirarme de aquí, al parecer no tienen la intención de darme un trato que merezco.

  • Pedro El Grande: usted no va a ningún lado hasta que nosotros queramos. El carruaje que lo llevará a la tierra donde aún le creen, pasará por usted cuando lo pidamos, pero si no se sienta eso no sucederá. Mire, le explico para que entienda, hasta entre los dictadores hay niveles. Yo obligué a los rusos a aceptar mis medidas europeas, sin prestar atención a resistencias o quejas porque esto traería beneficios a mediano o largo plazo, inicie el proceso político, económico y cultural de occidentalizar Rusia, yo si transformé la administración estatal del poder. En cambio, con usted sus políticas de gobierno surgen de las ocurrencias de su día a día. Yo aprendí de artes, arquitectura, ingeniería y hasta construcción naval, por eso cuando emprendía era por conocimiento y no por berrinche u obsesión, bajo mi gobierno se imprimió el primer periódico en 1703, usted en cambio quisiera que la prensa no existiera, solo le gustan los panfletos de alabanza.
  • Cardenal Richelieu: Mire Monsieur López, mi aportación para la humanidad y para los franceses fue la modernidad, y le estoy hablando de finales del siglo XIV e inicios del XV, no es posible que usted esté tan atrasado. Yo tuve que desafiar y combatir a España y a los Estados Pontificios por la prosperidad, firmé tratados con Suecia y Turquía aunque ambos desafiaban a mi religión, pero sabía perfectamente que mi religión devoraría a Francia. Es decir, usted no es capaz de desaparecer a varios de los que considera sus aliados pese a que pareciera son los principales enemigos de su proyecto, “la lealtad es simplemente cuestión de fechas”. Y, sin embargo, pretende adoctrinar al grado de decir que quien no está con usted está en su contra. “Hay que escuchar mucho y hablar poco para gobernar bien un Estado” usted habla demasiado.  Yo soy católico, pero antes soy francés, primero mi patria y después mis ideotas.
  • Barón de Stein: Coincido con el cardenal cuando en unas de sus sentencias señaló que “El disimulo es la ciencia de los reyes”, usted es un artista en esconder sus verdaderas intenciones. Se me conoce como un detractor de la Timocracia, que no es otra cosa que aquel que poco le interesa el bienestar del pueblo; sienten placer al ser reconocidos, aplaudidos, reconfortados y desprecian la crítica; el desdén a sus detractores es una forma de no reconocer sus debilidades. Usted es un fiel representante. Está enamorado de su cargo pero no de lo bueno que puede hacer con él, por eso usted minimiza a quien lo critica y se refugia en quien lo abraza; atomiza a la ciudadanía y la divide maniqueistamente entre buenos y malos, y es obligación del “bueno” eliminar al malo.  Tendrá que dejar sus banalidades y su enferma idea de estar en boca de todos, de lo contrario su patria se encuentra en grave riesgo.
  • Enrique IV: Soy reconocido por promover la tolerancia pero con usted parece que me esfuerzo demasiado, a diferencia de usted Sir López, yo “Hago la Guerra, Hago el amor y Construyo”, su mérito es hacer la guerra con quienes critican su manera de operar, el amor con los delincuentes y destruye los cimientos del crecimiento. Para gobernar se requieren más que ocurrencias, la palabra se llama Acción. Siempre sostuve que el crecimiento económico no se dará si no hay paz y seguridad, y usted no genera ni uno ni otro.
  • Montesquieu: Monsieur López “Feliz el pueblo que su historia se lee con aburrimiento”, su pueblo se lee con buenas tiras cómicas llamadas: Independencia, Guerra de Reforma, Revolución y Cuarta transformación, solo que las primeras tres solo muestran eventos sangrientos de matanza por el poder, veremos cómo se desencadena la 4T, esperemos sea la excepción y no la regla. “La democracia debe de guardarse de dos excesos: el espíritu de desigualdad, que la conduce a la aristocracia, y el espíritu de igualdad extrema, que la conduce al despotismo”, parece que usted quiere conducir a todos a la igualdad, pero de pobres. “Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha para toda la sociedad”. Usted es injusto con quien no lo aprueba. Veo su gran obsesión por transformar las leyes que le impiden hacer su voluntad, percibimos que usted sabe que “no hay peor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y bajo el calor de la justicia”
  • Solón, como ve señor, aquí a nadie sorprende. La historia nos habla de personajes quienes como usted esconden sus perversidades. Díganle a nuestro mesero Benito que nos traiga la cuenta, que el señor ya va a despertar y ya se va, que amarren al Cancerbero y que lo acompañe Virgilio a que tome su carruaje. ¿Algo que quiera agregar a esta ilustre mesa Don López?

 Solo que de acuerdo a sus apreciaciones y con mucho respeto, no lo comparto y tengo otros datos muy distintos a los que ustedes desde un punto de vista neoliberal tienen sobre mi. La mafia del poder a la que pertenecen quiere frenar la transformación y la lucha contra la corrupción de mi gobierno. Peor el pueblo bueno lo sabe y eso es lo único que me importa.

  • Pedro El Grande, ya váyase pues, llámenle a Hugo y a Fidel que limpien el piso y la mesa, que ya pronto uno de ellos será sustituido en sus encargos.

 

Diálogos de Ultratumba

por Ulises Hernández

Asesor Parlamentario. Licenciado en Estudios Políticos y Gobierno con Maestría...