TODOS SOMOS HUACHICOLEROS.

 

Te voy a trasladar hasta hace algunos meses, particularmente a principios de este 2019, con mi parte ángel revolucionario (que conste que quedas advertid@).

La noticia: “habrá desabasto de gasolina”. Todo ese asunto de que nuestro nuevo presidente entra en la lucha contra el huachicol, ¿te suena? Claro que lo recuerdas. La angustia en las calles, el tráfico cerca de las gasolineras, las filas interminables para cargar el tanque, las bromas, los memes, etc. Entonces se dieron varios escenarios:

  1. La gente tenía algo que comentar, incluso en los elevadores, en vez de todos callados viendo cómo cambian los pisos (¿para qué hacemos eso?) se comentaba del terror de no tener gasolina o la anécdota de lo que vivías.
  2. El simpático, el mexicano encontró motivos para hacer bromas. Seguro te llegaron memes o chistes de gente mandando la foto de su tanque lleno con orgullo, mostrándose como un gran partido o similares.

A y B, son la parte agradable del mexicano que siempre encuentra razones para reírse o burlarse de su situación, pero…

3. También hubo mucho enojo y prisa donde la gran mayoría salió corriendo a intentar llenar su tanque.

Aquí, mi parte ángel justiciero se detiene un poco y como si estuviéramos en sala de conferencia les pregunto, y por favor, digan la verdad (igual ni los veo), ¿Cuántos de ustedes en realidad no necesitaban pasar por gasolina y lo hicieron? ¿De qué les iba a servir llenar un tanque, si el problema se ponía severo?

Estas son las características del mexicano que me dan mucha tristeza y desesperación, somos muy poco solidarios, pobres de consciencia y mucho menos analíticos. Si había cierto problema, con ese tipo de acciones que no puedo más que llamarlas de gandallísmo (refiriéndome a ver primero por mí y pensar que así tomo ventaja sobre el de junto), sólo logramos incrementar el desastre. Caramba ¿qué no es lógico que si de un producto hay poco, deberíamos dejarlo para quién realmente lo necesita? Es claro que hay una parte de la población que no puede, por las razones que quieran, dejar de circular, pero habemos otra gran parte que pudimos esperar un poco para no incrementar el caos. Si se dan cuenta, así somos con todo. Cuando pasó lo del agua en la capital, igual, todo mundo a jalar para su molino, aumentos de precios por el incremento de la demanda.

Nuestro comportamiento con el caso de la gasolina aceleró el desabasto, magnífico autogol, salvamos un tanque, un mes, una semana pero posteriormente nos golpeó a todos.

Escucho por las calles a las personas criticando al gobierno, que también es una afición nacional. ¿Gobierno? Parece que habláramos de extraterretres o entes de generación espontánea, pues ¿de dónde creen que salen? Son personas, que son ciudadanos, que actúan como actuamos todos, a lo gandalla,, que no se detienen un momento para analizar la situación, que accionan por impulso de primero yo, y si me puedo robar algo, y si te puedo transar, y si tiro basura, y si me paso antes de dejarte pasar, y si me siento sin dejar lugar a personas mayores, y si me cuelo en la fila, y si con una lana me burlo de las leyes y si… tantos y si… entonces ¿cómo vamos a lograr vivir en convivencia sana? ¿Cómo vamos a lograr un mejor país con gente así?

Es más, ahora les pregunto ¿si quiera saben de dónde viene la palabra huachicol? si quiera, ahora que pasó el problema y que ya casi ni nos acordamos, por qué se nos olvida todo en cuanto deja de afectarnos… si quiera han seguido el caso y saben ¿qué pasa ahora con los ductos? ¿Hacia dónde vamos?

Resulta que cómo el título lo dice, todos podemos ser huachicoleros, aquí te va la definición, sacada vilmente de wikipedia, para comentarte por qué lo digo:

“De acuerdo con los estudios de Arturo Ortega Morán, escritor mexicano especializado en el origen de las palabras y expresiones del castellano, la palabra huachicol proviene del latín”aquati”, que significa aguado. Durante el siglo XVI el término aquati aludía a una técnica empleada en la pintura, que consiste en diluir los pigmentos en agua. Al emplearse esta palabra en Francia se transformó en “gouache” conservando su significado. Posteriormente al llegar el nombre de esta técnica a México durante el siglo XIX solía referirse a él como “pintar a la guach”.

En esa época a los vendedores de tequila y aguardiente que diluían las bebidas con agua para obtener más ganancias, se les comenzó a nombrar con el apelativo de guachicolero o huachicolero. De manera análoga, se les comenzó a llamar así a los comerciantes de combustible que rebajaban con agua la gasolina o el petróleo para lograr mejores ganancias. Actualmente la palabra huachicolero se utiliza para denotar a una persona dedicada al robo, traslado ilegal y venta de hidrocarburos”.

¿Cómo ven? Ahora sí el demonio a todo… cuánto diluyes tus compromisos, cuánto diluyes tu trabajo, cuánto diluyes tus responsabilidades, cuánto diluyes el hacer algo por este país o por otras personas, antes de sólo señalar y criticar, ¿cuánto te diluyes como ser humano?… ser un huachicol no es tan difícil, ¿no crees?

Sigamos siendo “demonios” en esa parte divertida, creativa, simpática, amable que tiene el mexicano, pero un poco más “ángeles” deteniéndonos sólo un minuto a pensar las consecuencias de nuestros actos y con uno más uno, y la fuerza de uno, y con diluir menos lo que importa, poder ser una persona, un ciudadano, un ejecutivo, un funcionario que forme país que nos haga sentir orgullosos y no un huachicolero más… bahhhh.

 

De Ángeles y Demonios

por Martha Olaiz

Martha G. Olaiz Fernández, inicia su carrera literaria a los...